¿Qué evaluó?

 Hola a todos!! espero que estén todos bien, está vez nos encontramos para analizar la siguiente pregunta:

¿Qué evaluó?



 Debemos recoger información. A estas informaciones relevantes para fundamentar los juicios y decisiones las llamamos “evidencias de aprendizaje” (Anijovich, 2019).

Cuando evaluamos los aprendizajes de los estudiantes, los docentes nos tenemos que formular algunas preguntas: 

¿Qué saben los estudiantes sobre este tema? 

¿Qué tendría que preguntarles o pedirles que hagan para saber qué saben? 

¿Cómo nos damos cuenta de lo que los estudiantes saben y cómo lo saben ellos? 

¿Qué consignas de evaluación les proponemos para recoger información sobre sus aprendizajes?

No solo debemos analizar y decidir qué evidencias necesitamos, sino también de qué modo las obtendremos.

La búsqueda de evidencias -como parte del proceso de evaluación- debería ser coherente y pertinente respecto del diseño y el desarrollo de la enseñanza.

La planificación inversa (Mc Tighe y Wiggins, 2004) es un modo de planificar la búsqueda de evidencias.

Podemos clasificar las evidencias como: 

• Evidencia de conocimiento: incluye el conocimiento de lo que tiene que hacerse, el cómo habría de hacerlo, el por qué tendría que hacerse y lo que habría que hacer si las condiciones del contexto cambiaran en el desarrollo de la actividad. 

 • Evidencia de desempeño: refiere el comportamiento por sí mismo y consiste en descripciones sobre variables o condiciones que permiten inferir que el desempeño fue efectivamente logrado. 

La evaluación implica valorar los aprendizajes del estudiante en acción cuando resuelve situaciones problemáticas propias de su campo profesional y además demuestra ser capaz de conceptualizar acerca de qué hace, por qué, cómo lo hace y fundamenta las implicancias de ese accionar.

¿Qué evaluar? Para responder esta pregunta y vincularla con la posición del sujeto/estudiante en relación con el conocimiento, el docente inclinará la decisión hacia una u otra, según lo que verdaderamente importa respecto de sus propósitos de enseñanza, en diálogo con las propuestas curriculares que lo orientan. 



Las rúbricas se usan cuando es necesario emitir un juicio sobre la calidad de un trabajo. Se pueden emplear para evaluar ensayos o trabajos individuales, actividades grupales, proyectos amplios, etc. Se distinguen dos tipos básicos de rúbricas, que varían en razón de su estructura o concepción formal: analíticas y holísticas.  


Los resultados del aprendizaje bien identificados nos permiten seleccionar las evidencias de desempeño o de conocimiento. Luego debemos redactar los criterios de evaluación, explicarlos, compartirlos y/o construirlos con los estudiantes. Conocer los criterios de evaluación desde el inicio de la actividad permitirá que el estudiante se autoevalúe, así como la evaluación entre pares. Podemos utilizar diferentes auxiliares de la evaluación: listas de cotejo, escalas de valoración o de apreciación y rúbricas. Los asistentes de la evaluación como rúbricas, listas de cotejos o escalas de valoración nos ayudan a publicar de manera organizada los criterios de evaluación o desempeño.


A la hora de evaluar se me hace difícil por ahí implementar rúbricas por lo que no la uso con frecuencia, en el análisis realizado en este curso y el detalle como vimos anteriormente pero queda en evidencia los interesante e importante empezarlo a utilizar porque es una de muchas herramientas que son sumamente enriquecedora en el proceso de enseñanza - aprendizaje. 





Comentarios

  1. Hola Gabriel. Gracias por compartirnos tus reflexiones en esta entrada del blog. Las mismas dan cuenta de las lecturas realizadas en el Módulo. Felicitaciones.

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